Remueve las semillas de la pulpa de la calabaza, colócalas en un colador y lávalas con agua fría-si usa tus manos para que as semillas se separen de las fibras.
Para tostarlas, dispérzalas en un capa uniforme sobre una bandeja para hornear y hornéalas por 10 minutos a 350ºF. La meta es que se doren bien sin quemar. Por lo que si 10 minutos no te fueran suficientes déjalas más tiempo chequeando con frecuencia para que no se pasen. (Presta atención al tostar, hornear o cocinar semillas porque tienen tendencia a pasarse con facilidad.)
Una vez listas, pásalas a un bol y mézclalas con aceite extra virgen de oliva, de azafrán o trufas. Agrégale luego, a gusto, alguna de las siguientes opciones de sazón y especias como:
•Aceite extra virgen de oliva, sal y pimienta blanca fresca molida
•Queso parmesan rallado fresco
•Pimienta roja molida, jugo de lima verde, azúcar morena y sal
•Canela, azúcar morena, jengibre molido y pizca de sal
•Clavos de olor, nuez moscada, sal y pimienta blanca molida
Si luego de limpiar las semillas las condimentaras antes de hornear, no les agregues el azúcar o se quemarán. El azúcar sólo debe agregarse al final. Y como con toda combinación dulce-picante, un toque de sal es esencial para elevar las notas de sabor.
Sírvelas como snack con algún aperitivo o en tus mesas familiares.


